Tratamiento y cirugía de mínima incisión del síndrome de Haglund
Si tienes dolor en la parte posterior del talón, molestias al utilizar determinados zapatos o notas inflamación alrededor del tendón de Aquiles, el problema puede estar relacionado con un síndrome de Haglund.
Esta afección aparece cuando una prominencia ósea situada en la parte posterior del calcáneo genera un conflicto con los tejidos cercanos, principalmente la bursa retrocalcánea, el tendón de Aquiles y, en algunos casos, el propio calzado.
La deformidad de Haglund hace referencia únicamente a esa prominencia ósea. Hablamos de síndrome de Haglund cuando además aparecen síntomas como dolor, inflamación, roce persistente o afectación del tendón de Aquiles.
Encontrar esta prominencia en una radiografía no significa necesariamente que haya que tratarla. Antes de decidir el tratamiento valoramos los síntomas, la exploración clínica, el estado del tendón de Aquiles, el tipo de calzado y la forma en la que el paciente camina o realiza actividad deportiva.
Tratamiento conservador del síndrome de Haglund
El tratamiento inicial suele ser conservador, especialmente cuando los síntomas son recientes o no existe una lesión importante del tendón de Aquiles.
El objetivo es reducir el roce y la inflamación, disminuir la tensión sobre el tendón y corregir los factores mecánicos que puedan estar favoreciendo la sobrecarga.
Modificación del calzado
Utilizar un calzado con la zona posterior más flexible y amplia puede ayudar a reducir la presión y el roce sobre la prominencia del talón, disminuyendo las molestias durante la marcha.
Reducción temporal de la actividad
Durante las fases de mayor dolor puede ser necesario reducir temporalmente la carrera, los saltos o las pendientes, adaptando la actividad para evitar una sobrecarga excesiva del tendón de Aquiles.
Fisioterapia y ejercicio terapéutico
La rehabilitación ayuda a mejorar progresivamente la movilidad, la fuerza y la capacidad de carga del tendón de Aquiles, adaptando los ejercicios al estado y evolución de cada paciente.
Plantillas personalizadas
Cuando la forma de apoyar el pie favorece la sobrecarga, un estudio biomecánico puede ayudarnos a valorar plantillas personalizadas para mejorar la distribución de las cargas durante la marcha o el deporte.
Tratamientos ecoguiados y regenerativos
Según el origen de las molestias y el estado del tendón, podemos valorar ondas de choque, procedimientos ecoguiados o terapias regenerativas, utilizando la ecografía para localizar y tratar con mayor precisión la zona afectada.
INDICACIÓN QUIRÚRGICA
Tratamiento quirúrgico del síndrome de Haglund
Cuando el dolor persiste a pesar de un tratamiento conservador bien planteado y limita actividades habituales como caminar, trabajar o practicar deporte, podemos valorar la cirugía.
El objetivo de la intervención es reducir el conflicto mecánico en la parte posterior del talón, eliminando la prominencia ósea que genera el roce y tratando, cuando es necesario, la bursitis, las calcificaciones o las lesiones asociadas del tendón de Aquiles.
No todos los pacientes necesitan la misma intervención. La técnica se selecciona después de valorar el tamaño y la localización de la prominencia, el estado del tendón y las estructuras afectadas.
— Cirugía abierta del síndrome de Haglund
La cirugía abierta se realiza mediante una incisión que permite visualizar directamente el calcáneo y el tendón de Aquiles.
Aunque proporciona una exposición amplia de la lesión, requiere una incisión mayor y puede asociarse a una recuperación más prolongada y a un mayor riesgo de problemas de cicatrización en la zona posterior del talón.
— Cirugía ecoguiada del síndrome de Haglund
La cirugía ecoguiada se realiza mediante incisiones milimétricas y con el control continuo de un ecógrafo de alta resolución. La imagen ecográfica permite localizar la prominencia ósea, la bursa retrocalcánea, el tendón de Aquiles y el instrumental durante todo el procedimiento.
Generalmente, se realiza con anestesia local y en régimen ambulatorio, sin necesidad de ingreso hospitalario. El control ecográfico permite trabajar con precisión, evitando una exposición abierta amplia y protegiendo las estructuras anatómicas próximas.
— Cirugía de mínima incisión del síndrome de Haglund
La cirugía de mínima incisión permite resecar la prominencia ósea a través de pequeñas incisiones, utilizando fresas quirúrgicas específicas y control por imagen.
Esta técnica reduce la agresión sobre la piel y los tejidos blandos, disminuye el tamaño de la cicatriz y puede facilitar una recuperación funcional más rápida. Está especialmente indicada cuando el problema principal es la prominencia ósea y el tendón de Aquiles conserva una calidad adecuada.
Nuestros podólogos especialistas
Iker Ariño
Podólogo especialista cirugía y biomecánica
¿Cómo es el postoperatorio de la cirugía de mínima incisión del síndrome de Haglund?
La recuperación depende del procedimiento realizado y, especialmente, de si ha sido necesario intervenir únicamente sobre el hueso o también reparar el tendón de Aquiles.
Cuando se realiza una resección ósea mediante pequeñas incisiones y el tendón conserva una buena calidad, el postoperatorio puede ser menos agresivo que después de determinados procedimientos abiertos.
Primeros días
Durante los primeros días recomendamos reposo relativo, mantener el pie elevado y limitar los desplazamientos, además de cuidar el vendaje y seguir las indicaciones pautadas.
Apoyo y protección del pie
Según la intervención realizada, puede permitirse una carga protegida con bota Walker, calzado postquirúrgico o muletas, adaptando el apoyo a la evolución del paciente.
Revisiones y recuperación progresiva
Las revisiones permiten controlar la inflamación, comprobar la cicatrización y adaptar progresivamente el apoyo, la movilidad y la actividad diaria.
Rehabilitación
La rehabilitación ayuda a recuperar la movilidad del tobillo, la fuerza y la capacidad de carga del tendón de Aquiles de forma progresiva.
Vuelta al trabajo y al deporte
La reincorporación se adapta al tipo de trabajo y a la evolución de cada paciente. La vuelta al deporte debe ser gradual, una vez recuperadas la movilidad, la fuerza y la tolerancia a la carga.
Una valoración para identificar el origen del dolor
En la Clínica del Pie Ariño combinamos la exploración con pruebas como la ecografía y la radiografía para identificar qué estructuras están afectadas. En algunos casos, también puede ser útil estudiar cómo funciona el pie al caminar.
Con esta información valoramos las opciones de tratamiento y te explicamos cuál puede ser la más adecuada para tu caso, antes de plantear una intervención.
Valoración del síndrome de Haglund en Donostia-San Sebastián
Si tienes dolor persistente en la parte posterior del talón, molestias al utilizar determinados zapatos o problemas en el tendón de Aquiles, en la Clínica del Pie Ariño en Donostia – San Sebastián podemos estudiar qué está provocando los síntomas.
Durante la consulta valoramos el pie y el tobillo de forma individual y utilizamos las pruebas necesarias para determinar si el origen del dolor está relacionado con una deformidad de Haglund, una bursitis, una lesión del tendón de Aquiles u otra patología. A partir del diagnóstico, planteamos el tratamiento conservador o quirúrgico más adecuado para cada caso.
Preguntas frecuentes sobre la cirugía del síndrome de Haglund
Preguntas frecuentes
¿La intervención elimina completamente la prominencia ósea?
La cirugía elimina la parte del calcáneo que está generando el conflicto con los tejidos próximos.
No siempre es necesario retirar toda la prominencia ni modificar de forma extensa la anatomía del talón. El objetivo es conseguir una descompresión suficiente y segura, preservando el tendón de Aquiles siempre que sea posible.
¿La cirugía se realiza mediante pequeñas incisiones?
En pacientes seleccionados, sí.
La prominencia puede tratarse mediante pequeñas incisiones utilizando instrumental específico y sistemas de control mediante ecografía, fluoroscopia o endoscopia.
Sin embargo, cuando existe una lesión extensa del tendón de Aquiles puede ser necesaria una incisión mayor para poder repararlo correctamente.
¿Se puede caminar después de la intervención?
Depende del procedimiento realizado.
Después de determinadas resecciones mínimamente invasivas puede permitirse una carga protegida desde las primeras fases.
Si ha sido necesario reparar o reinsertar el tendón de Aquiles, el apoyo puede estar limitado inicialmente y deberá progresar de forma más lenta.
¿Cuánto tiempo debe utilizarse una bota tipo Walker?
El tiempo de utilización depende de la cirugía realizada y de la evolución de cada paciente.
Puede ser necesario utilizarla durante varias semanas para proteger la zona posterior del pie y reducir la tensión sobre el tendón de Aquiles.
Cuando se ha realizado una reparación o reinserción tendinosa, el periodo de protección suele ser mayor.
¿Cuándo se puede volver a trabajar?
La reincorporación depende de la intervención y de las exigencias del puesto de trabajo.
Los pacientes con trabajos sedentarios suelen poder reincorporarse antes que quienes necesitan caminar de forma continua, conducir durante muchas horas, permanecer de pie o realizar esfuerzos físicos.
Durante las revisiones indicamos cuándo puede aumentarse la actividad de forma segura.
¿Cuándo se puede retomar la actividad deportiva?
El deporte se recupera progresivamente cuando la movilidad, la fuerza y la capacidad del tendón para soportar cargas han evolucionado adecuadamente.
La recuperación suele ser diferente después de una resección ósea aislada que cuando ha sido necesaria una reparación o reconstrucción del tendón de Aquiles.
Por este motivo, la vuelta a la carrera y a los deportes de impacto se establece de forma individual durante el seguimiento.