Tratamiento del dolor de pie y tobillo en Donostia

UNIDAD DEL DOLOR DEL PIE Y DOLOR CRÓNICO

En la Unidad del Dolor de Clínica del Pie Ariño nos especializamos en el diagnóstico y tratamiento de dolores persistentes, complejos o recurrentes que afectan al pie y al tobillo. Nuestro objetivo es identificar con precisión el origen de las molestias y ofrecer soluciones personalizadas que permitan reducir el dolor, recuperar la movilidad y mejorar la calidad de vida del paciente.

Muchos dolores del pie no se deben únicamente a una inflamación muscular o articular. En algunos casos existe una afectación nerviosa, una compresión, una adherencia o una alteración biomecánica que requiere una valoración específica. Por este motivo, realizamos una exploración integral apoyada en ecografía, pruebas funcionales y técnicas diagnósticas selectivas.

Unidad para el tratamiento del dolor

Tratamos pacientes que presentan molestias crónicas o que no han mejorado con tratamientos convencionales como plantillas, fisioterapia, medicación, infiltraciones o reposo.

Nuestros podólogos estudian cada caso de manera individual para determinar qué estructura está provocando el dolor. Para ello, combinamos la exploración clínica con ecografía musculoesquelética, valoración biomecánica y test de supresión nerviosa mediante anestésico local.

Estos procedimientos permiten confirmar si el dolor procede de un nervio concreto antes de indicar tratamientos más avanzados. El objetivo no es únicamente aliviar los síntomas, sino localizar y tratar la causa que los produce.

¿Qué tipo de patologías tratamos?

En nuestra Unidad del Dolor atendemos principalmente patologías dolorosas del pie y tobillo, especialmente aquellas de origen neuropático o de larga evolución.

En determinados pacientes, el dolor puede coexistir con fasciopatía plantar, artrosis, lesiones tendinosas, alteraciones biomecánicas o sobrecargas relacionadas con la actividad deportiva.

Por este motivo, realizar un diagnóstico diferencial —es decir, distinguir entre las diferentes causas que pueden provocar síntomas similares— resulta fundamental antes de establecer el tratamiento.

TRATAMIENTOS PARA MEJORAR EL DOLOR PERSISTENTE

¿Qué técnicas utilizamos?

La hidrodisección ecoguiada permite introducir líquido alrededor de un nervio para separarlo de los tejidos que pueden estar comprimiéndolo o limitando su movimiento. La ecografía permite controlar el procedimiento en tiempo real y localizar con precisión la zona que queremos tratar.

La radiofrecuencia puede utilizarse en determinados casos de dolor neuropático persistente para modular la transmisión de las señales dolorosas de forma selectiva.

La indicación de cada procedimiento se realiza de manera individual después de estudiar el origen del dolor y valorar los tratamientos realizados anteriormente.

Cuando el tratamiento conservador o intervencionista no resulta suficiente, puede valorarse la descompresión quirúrgica del nervio mediante cirugía abierta, técnicas de mínima incisión o procedimientos ecoguiados, dependiendo de las características de cada caso.

UNIDAD DEL DOLOR DE PIE Y TOBILLO EN GIPUZKOA

Unidad del dolor del pie y tobillo en Donostia–San Sebastián

Si tienes un dolor persistente en el pie o el tobillo, notas quemazón, hormigueo, descargas eléctricas o llevas tiempo realizando tratamientos sin obtener la mejoría esperada, puede ser recomendable realizar una valoración específica.

En la Unidad del Dolor del Pie y Tobillo de Clínica del Pie Ariño, en Donostia–San Sebastián, estudiamos neuropatías, atrapamientos nerviosos, dolores persistentes y lesiones que no han respondido suficientemente a otros tratamientos.

El primer paso es identificar qué puede estar provocando las molestias y, a partir del diagnóstico, valorar las opciones de tratamiento más adecuadas para tu caso.

Preguntas frecuentes sobre UNIDAD DEL DOLOR

Preguntas frecuentes

Cuando el dolor dura varias semanas, limita la marcha, interfiere con el descanso o no mejora con tratamientos habituales.

El dolor nervioso puede manifestarse como ardor, quemazón, descargas eléctricas, hormigueo, entumecimiento o hipersensibilidad.

Se realizan con anestesia local y control ecográfico, lo que permite aumentar la precisión y minimizar las molestias.

Su resultado depende de la patología y de cada paciente. Antes de indicarla se realiza una valoración completa y, habitualmente, un bloqueo diagnóstico.

No siempre. La cirugía se reserva para los casos en los que los tratamientos conservadores e intervencionistas no han conseguido una mejoría suficiente.