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Tratamiento y cirugía de mínima incisión del hallux valgus o juanete en Donostia-San Sebastián

La metatarsalgia es un dolor localizado en la parte anterior de la planta del pie, especialmente debajo de las cabezas de los metatarsianos. Esta zona soporta una parte importante de las cargas al caminar, correr o permanecer mucho tiempo de pie, por lo que diferentes alteraciones pueden provocar una sobrecarga y generar molestias.

El dolor puede aparecer por una distribución inadecuada de las presiones, determinadas deformidades del pie, diferencias en la longitud o posición de los metatarsianos, sobrecarga deportiva o el uso de un calzado poco adecuado. Además del dolor, algunas personas presentan sensación de presión o quemazón y durezas recurrentes en la planta del pie.

Antes de iniciar cualquier tratamiento es importante identificar qué está provocando la sobrecarga y descartar otras lesiones que pueden producir síntomas similares. En la mayoría de los casos comenzamos con un tratamiento conservador y, cuando las molestias persisten o existe una alteración estructural importante, puede valorarse el tratamiento quirúrgico.

Tratamiento conservador de la metatarsalgia

El tratamiento conservador busca disminuir el dolor, reducir la presión sobre la zona anterior del pie y corregir, en la medida de lo posible, los factores que están provocando la sobrecarga.

La elección del tratamiento depende de la causa de la metatarsalgia y de las características de cada paciente. Entre las medidas que pueden recomendarse se encuentran:

Las plantillas y las modificaciones del calzado pueden ayudar a redistribuir las cargas y reducir la presión sobre los metatarsianos. Sin embargo, cuando existe una alteración estructural importante, estas medidas pueden controlar los síntomas sin corregir completamente el origen mecánico del problema.

Si el dolor continúa a pesar de un tratamiento conservador adecuado, puede ser necesario valorar otras opciones.

INDICACIÓN QUIRÚRGICA

¿Cuándo puede estar indicada la cirugía de la metatarsalgia?

La cirugía puede plantearse cuando el dolor bajo los metatarsianos persiste y empieza a limitar la marcha, el trabajo, la actividad deportiva o las actividades cotidianas, especialmente cuando no existe una mejoría suficiente con calzado adecuado, plantillas, descargas, fisioterapia u otros tratamientos conservadores.

También puede valorarse cuando existen callosidades recurrentes, deformidades de los dedos o alteraciones estructurales que mantienen una presión excesiva sobre determinadas zonas del antepié.

Entre estas alteraciones pueden encontrarse un metatarsiano excesivamente largo o descendido, una inestabilidad o luxación de alguna articulación metatarsofalángica, una lesión avanzada de la placa plantar o deformidades asociadas de los dedos.

Antes de indicar una intervención estudiamos cada caso de manera individual para determinar qué estructura está provocando la sobrecarga y qué corrección puede ser necesaria.

Nuestros podólogos especialistas

Iker Ariño, podólogo de Clínica del Pie Ariño

Iker Ariño

Podólogo especialista cirugía y biomecánica

Podólogo cirujano especializado en cirugía de mínima incisión, cirugía ecoguiada e intervencionismo del pie y tobillo. Su formación y experiencia permiten combinar diferentes técnicas para adaptar la intervención a las necesidades concretas de cada paciente.

¿Cuándo puede estar indicada la cirugía de la metatarsalgia?

La cirugía de mínima incisión permite realizar determinadas correcciones óseas y de tejidos blandos a través de pequeñas incisiones.

El objetivo de la intervención no consiste únicamente en eliminar una dureza o actuar sobre el lugar donde aparece el dolor. La finalidad es corregir, cuando sea posible, la causa mecánica que está generando una presión excesiva y conseguir una distribución más equilibrada de las cargas en el antepié.

La técnica utilizada depende de la anatomía del paciente, del número de metatarsianos afectados, de la distribución de las presiones y de la presencia de otras deformidades asociadas.

— Valoración antes de la cirugía

Antes de la intervención realizamos una exploración clínica completa y radiografías en carga, es decir, obtenidas mientras el paciente está apoyando el pie. Estas imágenes permiten estudiar la longitud, posición y alineación de los metatarsianos en condiciones similares a las que se producen al caminar.

También valoramos las articulaciones metatarsofalángicas, que son las articulaciones situadas entre los metatarsianos y los dedos, así como la placa plantar, las callosidades y las posibles deformidades digitales.

Cuando es necesario, esta valoración puede complementarse con un estudio biomecánico, una ecografía musculoesquelética u otras pruebas de imagen.

Cada cirugía se planifica de forma individual, ya que no todos los pacientes con metatarsalgia presentan el mismo problema ni necesitan la misma corrección.

— Anestesia

Habitualmente la intervención puede realizarse mediante anestesia local o un bloqueo locorregional del tobillo, permitiendo evitar la anestesia general en muchos casos.

El tipo de anestesia se establece según el procedimiento que vaya a realizarse y las características de cada paciente.

— Osteotomías de los metatarsianos

Cuando es necesario modificar la posición de uno o varios metatarsianos pueden realizarse osteotomías, que consisten en pequeños cortes controlados sobre el hueso.

A través de incisiones reducidas se introducen instrumentos específicos para realizar estas correcciones. El objetivo es modificar la posición de los metatarsianos afectados y favorecer una distribución más equilibrada de las cargas durante el apoyo.

Dependiendo de la técnica utilizada y de las características del caso, algunas osteotomías pueden realizarse sin sistemas de fijación interna, permitiendo una adaptación progresiva de las cabezas metatarsales durante el periodo de apoyo protegido.

— Corrección de deformidades asociadas

La metatarsalgia no siempre aparece de manera aislada. En algunos pacientes está relacionada con otras deformidades del antepié que también deben tenerse en cuenta durante la planificación.

Dependiendo de las alteraciones presentes, la cirugía puede combinarse con la corrección del juanete, osteotomías de varios metatarsianos, tratamiento de deformidades de los dedos, liberación de estructuras retraídas, eliminación de prominencias óseas o reparación de la placa plantar cuando sea necesario.

— Control radiológico, vendaje y alta

Durante la intervención utilizamos fluoroscopia, un sistema de imagen radiológica en tiempo real que permite controlar la posición del instrumental, comprobar las osteotomías y verificar la corrección realizada.

Al finalizar se coloca un vendaje específico para proteger y mantener la posición conseguida. Generalmente no es necesario utilizar yeso.

En muchos casos el paciente puede recibir el alta el mismo día y comenzar a caminar con un zapato postquirúrgico, siguiendo las indicaciones de apoyo y recuperación establecidas después de la intervención.

¿Cómo es el postoperatorio?

La recuperación depende del número de metatarsianos tratados, de la técnica realizada y de si ha sido necesario corregir otras deformidades del pie.

En muchos procedimientos de mínima incisión se permite el apoyo desde el inicio utilizando un calzado postquirúrgico específico. Este zapato protege la zona intervenida y ayuda a limitar una carga excesiva sobre el antepié durante las primeras semanas.

Aunque se permita caminar, esto no significa que sea recomendable realizar largos desplazamientos desde los primeros días. La actividad debe aumentarse progresivamente según la evolución del dolor, la inflamación y la consolidación ósea.

Primeros días

Se recomienda reposo relativo, mantener el pie elevado y limitar los desplazamientos. Es habitual presentar inflamación y molestias leves durante los primeros días.

Primeras semanas

El calzado postquirúrgico suele utilizarse unas seis semanas, aunque puede variar según la intervención. Durante este periodo se realizan revisiones para controlar la evolución y los vendajes.

Recuperación progresiva de la marcha

El apoyo puede estar permitido desde el inicio, pero la actividad debe aumentar de forma progresiva según disminuyan el dolor y la inflamación.

Vuelta al calzado habitual

El cambio al calzado convencional se realiza cuando la evolución es adecuada, comenzando habitualmente con un zapato ancho, estable y cómodo.

Vuelta al trabajo

La incorporación laboral depende del tipo de actividad. Los trabajos sedentarios suelen permitir una vuelta más temprana que aquellos que requieren caminar o permanecer mucho tiempo de pie.

Actividad deportiva

La actividad deportiva se retoma de forma progresiva cuando existe una buena consolidación y la marcha se ha normalizado, comenzando habitualmente por ejercicios de menor impacto.

Estudiamos la causa de la sobrecarga antes de indicar una cirugía

En la Clínica del Pie Ariño estudiamos qué está provocando el dolor en la parte delantera de tu pie. La valoración puede incluir exploración, análisis de la pisada, ecografía y radiografías realizadas de pie para observar cómo se distribuyen las cargas.

Cuando los tratamientos sin cirugía no consiguen aliviar las molestias y existe una indicación para operar, planificamos la intervención teniendo en cuenta la forma de tu pie, su funcionamiento y tus necesidades.

Te explicamos las opciones disponibles, sus limitaciones y qué puedes esperar de la recuperación para que puedas tomar una decisión informada.

Preguntas frecuentes sobre el tratamiento y la cirugía de la metatarsalgia

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo saber qué metatarsiano está provocando el dolor?

La localización de una dureza o callosidad puede proporcionar información sobre las zonas que están soportando una mayor presión, pero no siempre permite identificar por sí sola el origen del problema.

Para conocer qué está provocando la sobrecarga es necesario explorar el pie, estudiar la estabilidad de las articulaciones, valorar la distribución de las cargas y analizar las radiografías realizadas en apoyo.

Las plantillas personalizadas pueden ayudar a reducir considerablemente las molestias al redistribuir las presiones y descargar las zonas sometidas a mayor sobrecarga.

Su eficacia depende de la causa de la metatarsalgia y del grado de deformidad existente. Cuando existe una alteración estructural avanzada, pueden ayudar a controlar los síntomas sin corregir completamente dicha deformidad.

Habitualmente se realizan radiografías de ambos pies en carga para estudiar la estructura y posición de los metatarsianos.

Dependiendo de los síntomas también puede recomendarse un estudio biomecánico, una ecografía o una resonancia magnética, especialmente cuando existe sospecha de lesión de la placa plantar, neuroma, bursitis, fractura por estrés u otras patologías que pueden provocar dolor en el antepié.

En muchos casos se utiliza durante aproximadamente seis semanas, aunque este periodo puede variar según la intervención realizada, la consolidación ósea y la evolución de la inflamación.

Durante las revisiones se determina cuándo puede iniciarse de forma progresiva la transición hacia un calzado convencional.

La metatarsalgia puede reaparecer o producirse una transferencia de la sobrecarga hacia otro metatarsiano si persisten determinados factores biomecánicos o estructurales.

Por este motivo, tanto el tratamiento conservador como la planificación quirúrgica deben valorar el funcionamiento del antepié en conjunto y no únicamente el punto concreto donde aparece el dolor.

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