Cirugía del túnel del tarso en Donostia–San Sebastián
Si notas dolor, quemazón, hormigueo, descargas eléctricas o pérdida de sensibilidad en la cara interna del tobillo, el talón o la planta del pie, puede existir una irritación o compresión de alguno de los nervios que recorren esta zona.
El síndrome del túnel del tarso es una neuropatía compresiva producida por el atrapamiento del nervio tibial posterior o de alguna de sus ramas a su paso por la cara interna del tobillo.
El túnel del tarso es un espacio anatómico estrecho situado detrás del maléolo interno. Por su interior pasan el nervio tibial, vasos sanguíneos y varios tendones. Cuando aumenta la presión dentro de este espacio, el nervio puede irritarse y provocar molestias que, en algunos pacientes, se extienden hacia el talón, el arco o los dedos.
En la Clínica del Pie Ariño, en Donostia–San Sebastián, realizamos una valoración clínica, ecográfica y biomecánica para intentar localizar la zona de compresión, identificar su posible causa y seleccionar el tratamiento más adecuado para cada paciente.
Tratamiento conservador del síndrome del túnel del tarso
El tratamiento inicial suele ser conservador. Su objetivo es disminuir la presión sobre el nervio, reducir su irritación y actuar sobre los factores que pueden estar favoreciendo el atrapamiento.
La elección del tratamiento depende de los síntomas, del punto en el que se encuentra la compresión y de la causa que pueda estar provocándola.
Modificación de la actividad
Puede ser necesario reducir temporalmente las caminatas prolongadas, la carrera, los saltos o las actividades que aumentan los síntomas.
Calzado
Se recomienda utilizar un calzado estable, con buena amortiguación y sin elementos que compriman la cara interna del tobillo.
Plantillas personalizadas
Cuando existen alteraciones del apoyo, las plantillas personalizadas pueden ayudar a controlar la pronación, mejorar la estabilidad y reducir la tensión sobre el nervio.
Tratamiento farmacológico
Dependiendo de las características del dolor, el profesional médico correspondiente puede valorar analgésicos, antiinflamatorios o medicamentos específicos para el dolor neuropático.
Infiltración ecoguiada
La infiltración permite administrar anestésico local y, en casos seleccionados, un corticoide alrededor del nervio o de las estructuras inflamadas.
Hidrodisección ecoguiada
La hidrodisección consiste en introducir una solución alrededor del nervio para separarlo de cicatrices, fascias, vasos o tejidos que puedan comprimirlo.
Radiofrecuencia ecoguiada
En determinados pacientes con dolor neuropático persistente puede valorarse la radiofrecuencia sobre una rama nerviosa seleccionada.
Nuestros podólogos especialistas
Iker Ariño
Podólogo especialista cirugía y biomecánica
INDICACIÓN QUIRÚRGICA
Tratamiento quirúrgico del síndrome del túnel del tarso
La cirugía puede plantearse cuando existe una causa clara de compresión, aparecen alteraciones neurológicas progresivas o el dolor persiste y limita la marcha, el trabajo o la práctica deportiva a pesar de haber realizado un tratamiento conservador adecuado.
Antes de indicar una intervención es especialmente importante intentar localizar el punto de atrapamiento y valorar el estado del nervio.
Los resultados pueden variar dependiendo de la causa de la compresión, el tiempo de evolución, la localización del atrapamiento y la existencia de una lesión nerviosa avanzada. Por este motivo, la selección y planificación de cada caso son fundamentales.
— Cirugía abierta
La cirugía abierta tiene como objetivo liberar el nervio tibial posterior y las ramas que se encuentren comprimidas.
Durante la intervención puede ser necesario abrir el retináculo flexor —una estructura fibrosa que cubre el túnel— y seguir el recorrido del nervio para identificar los puntos en los que existe presión.
La liberación debe adaptarse a la localización real de la compresión. En algunos pacientes, el atrapamiento no se encuentra únicamente detrás del maléolo, sino que continúa hacia los túneles más distales por los que pasan los nervios plantares.
— Cirugía de mínima incisión o ecoguiada del síndrome del túnel del tarso
En casos seleccionados pueden utilizarse técnicas de mínima incisión o ecoguiadas para liberar determinados puntos de compresión.
La ecografía permite visualizar durante el procedimiento el nervio, sus ramas, los vasos sanguíneos y el instrumental, ayudando a trabajar de forma controlada en una zona anatómica especialmente delicada.
No todos los atrapamientos pueden tratarse mediante estas técnicas. La elección entre cirugía abierta, mínima incisión o procedimientos ecoguiados depende de la localización de la compresión, su causa y las características anatómicas de cada paciente.
Síndrome del túnel del tarso en la Clínica del Pie Ariño
En la Clínica del Pie Ariño, en Donostia–San Sebastián, realizamos una valoración individualizada de las neuropatías que afectan al pie y al tobillo.
La exploración clínica se complementa, cuando está indicado, con ecografía de alta resolución y estudio biomecánico. La ecografía nos permite seguir el recorrido del nervio y valorar los tejidos situados a su alrededor, mientras que el estudio biomecánico ayuda a analizar si la forma de apoyar o caminar puede estar aumentando la tensión sobre determinadas estructuras.
Disponemos de diferentes opciones terapéuticas, como plantillas personalizadas 3D, fisioterapia, bloqueos diagnósticos, infiltraciones e hidrodisecciones ecoguiadas, radiofrecuencia intervencionista y cirugía de descompresión nerviosa.
Nuestro objetivo es identificar qué rama nerviosa está afectada y dónde se produce la compresión, para seleccionar el tratamiento menos invasivo que resulte adecuado para cada situación.
Preguntas frecuentes sobre el síndrome del túnel del tarso
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que una fascitis plantar?
No. La fascitis plantar afecta a la fascia plantar, una banda de tejido situada en la planta del pie que ayuda a mantener el arco y soporta parte de las cargas al caminar.
El síndrome del túnel del tarso, en cambio, está relacionado con la compresión del nervio tibial o de alguna de sus ramas.
Las molestias nerviosas suelen incluir quemazón, hormigueo, adormecimiento o sensaciones similares a descargas eléctricas, aunque ambas patologías pueden coexistir y producir dolor en zonas próximas.
¿Cómo se confirma el diagnóstico?
El diagnóstico se basa en los síntomas, la exploración clínica y las pruebas complementarias que puedan ser necesarias.
La ecografía permite observar el nervio y detectar posibles causas de compresión, como alteraciones de los tejidos, lesiones ocupantes de espacio o cambios en las estructuras cercanas.
En determinados pacientes también pueden utilizarse resonancia magnética, bloqueos diagnósticos o estudios neurofisiológicos.
No existe una única prueba que confirme todos los casos, por lo que es importante valorar conjuntamente los síntomas y los resultados de la exploración.
¿Puede mejorar sin cirugía?
Sí. En muchos pacientes puede intentarse inicialmente un tratamiento conservador mediante adaptación de la actividad, calzado adecuado, plantillas, fisioterapia o tratamientos ecoguiados.
La respuesta dependerá de la causa del atrapamiento, el grado de compresión y el tiempo que lleve afectado el nervio.
La cirugía suele reservarse para determinados casos en los que los síntomas persisten o existe una causa que requiere una liberación directa.
¿En qué consiste la hidrodisección?
La hidrodisección consiste en introducir una solución alrededor del nervio utilizando la ecografía para controlar el procedimiento.
Esta solución permite crear un espacio entre el nervio y los tejidos que pueden estar comprimiéndolo o dificultando su movimiento.
Su objetivo es mejorar el deslizamiento nervioso y reducir la presión mecánica sobre la zona afectada.
Cuándo puede estar indicada la cirugía?
La cirugía puede valorarse cuando existe una causa compresiva identificable, aparecen alteraciones neurológicas progresivas o el dolor limita de forma importante las actividades diarias y no mejora con un tratamiento conservador correctamente realizado.
Antes de intervenir es especialmente importante localizar correctamente el punto de atrapamiento, ya que el nervio tibial se divide en diferentes ramas y la compresión puede aparecer en distintos niveles.
¿La sensibilidad se recupera inmediatamente después de la cirugía?
No siempre. El dolor puede mejorar antes que el hormigueo o el adormecimiento.
Cuando un nervio ha permanecido comprimido durante un tiempo, su recuperación puede ser progresiva y dependerá tanto de la intensidad como de la duración de la compresión.
En atrapamientos avanzados puede persistir alguna alteración de la sensibilidad incluso después de haber realizado correctamente la liberación del nervio.