Síndrome de Haglund: qué es, causas, síntomas y diagnóstico

El síndrome de Haglund es una causa frecuente de dolor en la parte posterior del talón. Se produce cuando existe una prominencia ósea en la zona posterosuperior del calcáneo, muy próxima a la inserción del tendón de Aquiles.

El roce repetido de esta prominencia contra el calzado y la compresión de los tejidos pueden provocar inflamación de la bursa retrocalcánea, irritación del tendón de Aquiles y dolor durante la marcha o la actividad deportiva.

Aunque en algunas personas la prominencia ósea no produce síntomas, en otros pacientes puede generar una limitación importante para caminar, correr, utilizar determinados zapatos o practicar deporte. La valoración especializada permite identificar qué estructuras están afectadas y seleccionar el tratamiento más adecuado para cada caso.

El tratamiento conservador y las alternativas quirúrgicas los explicamos en detalle en nuestro artículo sobre el tratamiento y cirugía del síndrome de Haglund.

¿Qué es la enfermedad de Haglund?

La deformidad de Haglund es una prominencia o aumento del tamaño de la región posterosuperior del calcáneo, el hueso que forma el talón. Esta alteración anatómica aparece en la zona situada inmediatamente por delante y alrededor de la inserción del tendón de Aquiles.

Cuando la prominencia ósea genera conflicto mecánico con el calzado o comprime los tejidos cercanos, puede producir inflamación y dolor.

El síndrome de Haglund puede implicar tres alteraciones relacionadas:

No todos los pacientes presentan las tres lesiones con la misma intensidad. Algunas personas tienen principalmente dolor por roce superficial, mientras que otras desarrollan una afectación significativa del tendón de Aquiles.

¿Cuáles son las causas de la enfermedad de Haglund?

El síndrome de Haglund no suele tener una única causa. Su aparición puede estar relacionada con la forma del calcáneo, las características biomecánicas del pie, el tipo de calzado y la repetición de determinadas cargas.

Anatomía y fisiología

Una prominencia posterosuperior del calcáneo más marcada puede aumentar el contacto con el contrafuerte del zapato y reducir el espacio disponible para la bursa retrocalcánea y el tendón de Aquiles. Con el paso del tiempo, el tendón de Aquiles pierde su capacidad de adaptación y reparación.Pudiendo aparecer engrosamiento, alteración de las fibras, calcificaciones o degeneración en la zona de inserción.

Calzado rígido o ajustado

Los zapatos con un contrafuerte posterior duro pueden ejercer presión repetida sobre el talón. Es habitual en determinados zapatos de vestir, botas, calzado de seguridad, patines, botas de montaña o calzado deportivo rígido.

Actividad deportiva

La carrera, los saltos, las pendientes y los deportes que exigen impulsos repetidos aumentan la carga sobre el tendón de Aquiles al superar la capacidad de adaptación del tendón, puede aparecer una tendinopatía insercional asociada. Los cambios de superficie, calzado o técnica deportiva también pueden actuar como factores desencadenantes.

Alteraciones biomecánicas

Algunas características de la marcha pueden aumentar la tensión o la compresión sobre la zona posterior del talón:

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de Haglund?

El síntoma principal es el dolor en la parte posterior del talón, cerca de la inserción del tendón de Aquiles.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Haglund?

El diagnóstico debe combinar la historia clínica, la exploración física y las pruebas de imagen. La presencia de una prominencia ósea en una radiografía no es suficiente para explicar el dolor si no coincide con los síntomas del paciente.

Exploración física

La exploración permite localizar la estructura responsable del dolor. Valorando tamaño y localización de la prominencia, dolor a la palpación, inflamación de la bursa retrocalcánea., engrosamiento del tendón de Aquiles, estado de la piel, movilidad del tobillo…

Estudio biomecánico de la pisada

El análisis biomecánico permite estudiar cómo se comportan el pie, el tobillo y el resto de la extremidad durante la marcha y la carrera. Esta valoración puede identificar factores que estén aumentando la tensión sobre el tendón de Aquiles o el conflicto en la región posterior del calcáneo.

Radiografía

La radiografía lateral en carga permite visualizar la prominencia posterosuperior del calcáneo, estudiar su forma y valorar la presencia de calcificaciones en la inserción del tendón.

Ecografía y resonancia magnética

La ecografía y la resonancia magnética permiten examinar en tiempo real el tendón de Aquiles, su inserción y las bursas que lo rodean. Mostrando engrosamiento del tendón, alteración del patrón fibrilar, roturas parciales, calcificaciones, aumento de la vascularización, bursitis retrocalcánea e inflamación de los tejidos superficiales.

Preguntas frecuentes sobre el síndrome de Haglund

Preguntas frecuentes

¿La deformidad de Haglund siempre produce dolor?

No. Algunas personas presentan una prominencia posterosuperior del calcáneo sin síntomas.

El tratamiento solamente suele ser necesario cuando existe dolor, inflamación, dificultad con el calzado o afectación del tendón de Aquiles.

No. El Haglund se localiza en la parte posterior y superior del calcáneo, cerca del tendón de Aquiles.

El espolón calcáneo plantar aparece en la zona inferior del talón, relacionado habitualmente con la inserción de la fascia plantar.

La prominencia ósea no suele desaparecer con tratamiento conservador. Sin embargo, los síntomas pueden mejorar significativamente reduciendo el roce, controlando las cargas y tratando la inflamación o la tendinopatía asociada.

Por tanto, tener un Haglund no significa necesariamente que sea preciso operarlo.

Depende de la intensidad del dolor y del estado del tendón de Aquiles.

Cuando las molestias son leves puede mantenerse una actividad adaptada. Si existe dolor durante o después del ejercicio, será necesario reducir temporalmente la carga y comenzar un programa de tratamiento.

No es recomendable entrenar de forma repetida con dolor creciente.

El Haglund no produce necesariamente una rotura, pero puede asociarse a una tendinopatía insercional crónica.

Cuando el tendón presenta degeneración avanzada o roturas parciales, su capacidad para soportar carga puede estar reducida. Por ello es importante valorar el tendón mediante ecografía o resonancia cuando existen síntomas persistentes.

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