Dedos en garra, martillo y mazo: causas, síntomas y diagnóstico
Los dedos en garra, martillo y mazo son deformidades que afectan principalmente a los dedos menores del pie y aparecen por un desequilibrio entre músculos, tendones y articulaciones.
Cada deformidad afecta a una articulación diferente. Al principio, el dedo suele ser flexible y puede corregirse manualmente, pero con el tiempo puede volverse rígido.
La posición anómala aumenta el roce con el calzado y altera las presiones durante la marcha, provocando dolor, inflamación, callosidades, lesiones en la punta del dedo o molestias metatarsales.
Si quieres conocer las opciones de tratamiento conservador y las alternativas quirúrgicas, te lo contamos en nuestro artículo sobre el tratamiento y cirugía de dedos en garra, martillo y mazo.
¿Qué son los dedos en garra, martillo y mazo?
Son deformidades de los dedos menores caracterizadas por una posición anómala de una o varias articulaciones.
Dedo en martillo
El dedo en martillo presenta una flexión predominante de la articulación interfalángica proximal, situada en la parte central del dedo. Esta posición hace que la articulación sobresalga hacia arriba y pueda rozar contra la parte superior del calzado.
Dedo en garra
En el dedo en garra existe una extensión de la articulación metatarsofalángica, localizada en la base del dedo, combinada con una flexión de las articulaciones interfalángicas.
Dedo en mazo
El dedo en mazo se caracteriza por la flexión de la articulación interfalángica distal, situada cerca de la punta del dedo.
¿Cuáles son las causas de los dedos en garra, martillo y mazo?
Estas deformidades suelen tener un origen multifactorial. En muchos casos intervienen simultáneamente la anatomía del pie, el funcionamiento muscular, el tipo de calzado y la distribución de las cargas durante la marcha.
- Desequilibrio muscular y tendinoso
- Uso de calzado estrecho o inadecuado
- Hallux valgus o juanete
- Alteraciones biomecánicas
- Lesiones de la placa plantar
- Enfermedades articulares
- Alteraciones neurológicas o musculares
- Traumatismos
¿Cuáles son los síntomas?
La intensidad de los síntomas depende del tipo de deformidad, su rigidez, el calzado utilizado y las zonas sometidas a presión.
- Dolor con el calzado debido a que la articulación elevada puede rozar contra la parte superior del zapato y producir dolor, irritación o inflamación.
- Helomas y callosidades debido a la presión repetida
- Dolor en la planta del antepié debido a que la elevación o inestabilidad del dedo puede aumentar la carga debajo de la cabeza metatarsal y provocar metatarsalgia.
- Inflamación y enrojecimiento de la articulación, piel o formación de una bursa sobre la prominencia.
- Rigidez progresiva, perdiendo movilidad y puede quedar permanentemente flexionado.
- Lesiones en la punta del dedo por golpear repetidamente contra el suelo o el interior del zapato.
¿Cómo se diagnostican?
El diagnóstico es principalmente clínico y comienza con una valoración completa del pie.
Historia clínica
- El tiempo de evolución de la deformidad.
- La localización del dolor.
- Los episodios de inflamación.
- Las limitaciones con el calzado.
- La aparición recurrente de callosidades.
- Los traumatismos previos.
- Las enfermedades articulares, neurológicas o metabólicas.
- Los tratamientos realizados anteriormente.
Exploración del dedo
Durante la exploración se observa qué articulaciones están afectadas y se determina si corresponde a un dedo en garra, martillo o mazo. También se comprueba si la deformidad es:
- Flexible: el dedo puede corregirse de forma manual.
- Semirrígida: conserva movilidad parcial.
- Rígida: no puede colocarse completamente recto.
Valoración de las articulaciones
Se exploran la movilidad, la estabilidad y el dolor de las articulaciones metatarsofalángicas e interfalángicas.
Cuando se sospecha una lesión de la placa plantar, pueden realizarse maniobras específicas para valorar la estabilidad del dedo.
Exploración biomecánica
La valoración no debe limitarse exclusivamente al dedo deformado. Es necesario estudiar el conjunto del pie para identificar posibles factores causales:
Estudio radiológico
Las radiografías en carga permiten observar la alineación de los dedos, el estado de las articulaciones, la posición de los metatarsianos y la presencia de artrosis, luxaciones o subluxaciones.
También ayudan a planificar el tratamiento cuando la deformidad es rígida o se plantea una corrección quirúrgica.
Ecografía musculoesquelética
La ecografía puede ser útil para valorar los tendones, la cápsula articular, las bursas, la placa plantar y otras estructuras blandas.
Permite detectar inflamación, derrame articular, roturas parciales o alteraciones asociadas que no siempre pueden observarse en una radiografía.
Evaluación neurológica
Cuando existen varios dedos en garra, deformidades bilaterales, pérdida de fuerza, alteraciones sensitivas o una evolución poco habitual, puede ser necesario realizar una exploración neurológica o solicitar estudios complementarios.
Preguntas frecuentes sobre los dedos en garra, martillo y mazo
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre un dedo en garra, martillo y mazo?
La diferencia principal se encuentra en las articulaciones afectadas.
En el dedo en martillo se flexiona principalmente la articulación central. En el dedo en mazo se flexiona la articulación situada cerca de la punta. En el dedo en garra se eleva la articulación de la base y se flexionan las articulaciones interfalángicas.
¿Estas deformidades pueden empeorar?
Sí. Una deformidad inicialmente flexible puede volverse semirrígida o rígida debido al acortamiento de los tendones y a los cambios que se producen en las articulaciones.
Por este motivo, resulta recomendable valorar la deformidad antes de que pierda completamente su flexibilidad.
¿El calzado es la única causa?
No. El calzado estrecho puede favorecer el desarrollo y la progresión de la deformidad, pero también pueden intervenir factores anatómicos, biomecánicos, articulares, traumáticos, musculares o neurológicos.
¿Cuándo puede ser necesaria una intervención quirúrgica?
La cirugía puede plantearse cuando existe dolor persistente, dificultad importante con el calzado, callosidades recurrentes, heridas, luxación articular o una deformidad rígida que no mejora con el tratamiento conservador.
La técnica debe adaptarse a las articulaciones, tendones y metatarsianos implicados en cada caso.
¿Las callosidades desaparecerán definitivamente al eliminarlas?
La eliminación de la callosidad proporciona alivio, pero puede reaparecer si continúa la presión producida por el dedo deformado.
Para evitar recurrencias es necesario descargar la zona y tratar, en la medida de lo posible, la causa mecánica de la lesión.
¿Los dedos en garra pueden estar relacionados con un problema neurológico?
En algunos pacientes sí, especialmente cuando afectan a varios dedos, aparecen en ambos pies o se acompañan de pérdida de fuerza, calambres o alteraciones de la sensibilidad.
En estas situaciones puede estar indicada una evaluación neurológica complementaria.