Tendinopatía aquílea: tendinitis y tendinosis del tendón de Aquiles
La tendinopatía aquílea es una causa frecuente de dolor en la parte posterior del tobillo y del talón que afecta al tendón de Aquiles, fundamental para caminar, correr y saltar.
Aunque tradicionalmente se habla de tendinitis, en muchos casos crónicos predominan cambios degenerativos del tendón, por lo que es más correcto hablar de tendinosis o tendinopatía aquílea.
Puede afectar tanto a deportistas como a personas no activas y provocar desde rigidez matutina hasta dolor que limite la marcha o el deporte.
Un diagnóstico adecuado permite determinar qué zona del tendón está afectada, el grado de degeneración y los factores que favorecen la sobrecarga.
¿Qué es la tendinopatía del tendón de Aquiles?
El tendón de Aquiles es el tendón más grande y resistente del cuerpo humano.
Está formado principalmente por la unión de los músculos gastrocnemio y sóleo y se inserta en la región posterior del calcáneo.
Su función es fundamental para realizar la flexión plantar del tobillo y generar la fuerza necesaria.
Cuando las cargas repetidas superan la capacidad de adaptación y reparación del tendón pueden aparecer alteraciones estructurales y dolor.
Este conjunto de alteraciones recibe el nombre de tendinopatía aquílea.
¿Tendinitis o tendinosis de Aquiles?
Aunque ambos términos se utilizan frecuentemente como sinónimos, hacen referencia a procesos diferentes.
Tendinitis de Aquiles
El término tendinitis implica principalmente un proceso inflamatorio agudo del tendón. Puede aparecer después de:
- Un aumento brusco de actividad.
- Sobrecarga deportiva.
- Cambios importantes en el entrenamiento.
- Traumatismos.
- Esfuerzos poco habituales.
En estas fases puede existir dolor, inflamación y aumento de sensibilidad.
Tendinosis de Aquiles
La tendinosis corresponde a un proceso generalmente más crónico en el que aparecen cambios degenerativos dentro del tendón. Puede observarse:
- Engrosamiento del tendón.
- Alteración de la organización de sus fibras.
- Áreas hipoecoicas.
- Cambios en la vascularización.
- Calcificaciones.
- Pequeñas roturas parciales.
- Pérdida de capacidad del tendón para soportar determinadas cargas.
Por este motivo, actualmente suele utilizarse el término más amplio de tendinopatía aquílea.
Tipos de tendinopatía aquílea
Dependiendo de la zona afectada podemos diferenciar principalmente dos tipos.
Tendinopatía aquílea insercional
Afecta a la parte del tendón situada en su unión con el calcáneo. El dolor aparece fundamentalmente en la zona posterior del talón. Puede asociarse a:
- Calcificaciones en la inserción.
- Entesopatía aquílea.
- Bursitis retrocalcánea.
- Prominencia posterosuperior del calcáneo.
- Síndrome de Haglund.
Tendinopatía aquílea no insercional
Afecta habitualmente a la porción media del tendón, varios centímetros por encima de su inserción en el calcáneo. Es frecuente encontrar una zona de:
- Engrosamiento.
- Dolor a la palpación.
- Alteración de las fibras.
- Aumento de vascularización.
Es una localización frecuente en corredores y deportistas, aunque también puede aparecer en personas sedentarias.
¿Cuáles son las causas de la tendinopatía aquílea?
La tendinopatía del tendón de Aquiles suele tener un origen multifactorial.
No existe generalmente una única causa, sino una combinación de factores relacionados con las cargas, la biomecánica, el deporte y la capacidad del propio tendón para adaptarse.
- Sobrecarga repetitiva
- Aumento brusco de actividad física
- Carrera y deportes de impacto
- Alteraciones biomecánicas
- Acortamiento de la musculatura posterior
- Calzado
- Edad y capacidad de recuperación del tendón
¿Cuáles son los síntomas de la tendinopatía aquílea?
El síntoma principal es el dolor localizado en el recorrido del tendón de Aquiles o en su inserción sobre el calcáneo.
La intensidad y características pueden variar dependiendo del grado y del tiempo de evolución.
- Dolor en el tendón de Aquiles
- Rigidez por la mañana
- Dolor al iniciar la actividad
- Dolor después del ejercicio
- Dolor al ponerse de puntillas
- Engrosamiento del tendón
- Inflamación
- Limitación deportiva
¿Cómo se diagnostica la tendinopatía del tendón de Aquiles?
El diagnóstico debe combinar la historia clínica, la exploración física y las pruebas de imagen cuando están indicadas.
La presencia de alteraciones ecográficas por sí sola no determina necesariamente la intensidad de los síntomas, por lo que las pruebas de imagen deben interpretarse junto con la exploración clínica.
- Historia clínica
- Exploración física
- Estudio biomecánico de la pisada y de la carrera
- Ecografía
- Ecografía Doppler
- Radiografía
- Resonancia magnética
Diagnóstico diferencial de la tendinopatía aquílea
No todo dolor en la región posterior del tobillo corresponde a una tendinopatía del tendón de Aquiles.
Un diagnóstico preciso es fundamental para seleccionar correctamente el tratamiento.
- Síndrome de Haglund
- Bursitis retrocalcánea
- Bursitis superficial
- Rotura parcial del tendón de Aquiles
- Rotura completa del tendón de Aquiles
- Entesopatía aquílea
- Síndrome del os trigonum
- Conflicto posterior de tobillo
- Patología neurológica
Preguntas frecuentes sobre la tendinopatía aquílea
Preguntas frecuentes
¿La tendinitis de Aquiles es lo mismo que la tendinosis?
No exactamente.
La tendinitis hace referencia principalmente a un proceso inflamatorio, mientras que la tendinosis implica cambios degenerativos dentro del tendón.
En los cuadros de evolución prolongada es habitual utilizar el término general tendinopatía aquílea.
¿La tendinopatía de Aquiles puede curarse?
En muchos pacientes puede conseguirse una mejoría significativa mediante un tratamiento adecuado.
La recuperación dependerá de factores como:
- Tiempo de evolución.
- Grado de afectación del tendón.
- Edad.
- Actividad deportiva.
- Capacidad de modificar las cargas.
- Existencia de calcificaciones o roturas parciales.
- Patologías asociadas.
Las tendinopatías crónicas suelen necesitar más tiempo de recuperación que los cuadros recientes.
¿Puedo hacer deporte si tengo una tendinopatía de Aquiles?
Depende de la intensidad de los síntomas y del estado del tendón.
En muchos casos no es necesario suspender completamente toda actividad, pero sí adaptar temporalmente las cargas.
Entrenar repetidamente con un dolor creciente puede dificultar la recuperación.
¿Es bueno estirar el tendón de Aquiles?
No existe una única recomendación válida para todos los pacientes.
Los ejercicios deben adaptarse al tipo de tendinopatía y a la tolerancia individual.
Especialmente en la tendinopatía insercional, determinados estiramientos o posiciones de máxima dorsiflexión pueden aumentar la compresión del tendón contra el calcáneo y empeorar los síntomas.
¿Cuánto tarda en recuperarse una tendinopatía aquílea?
El tiempo de recuperación es muy variable.
Los cuadros recientes pueden evolucionar más rápidamente, mientras que una tendinopatía degenerativa de meses o años de evolución suele requerir un tratamiento más prolongado.
La recuperación del tendón normalmente debe entenderse como un proceso progresivo de adaptación a la carga.
¿Una tendinopatía puede terminar rompiendo el tendón de Aquiles?
Una tendinopatía no significa necesariamente que vaya a producirse una rotura.
Sin embargo, un tendón con alteraciones degenerativas importantes puede presentar una menor capacidad para soportar determinadas cargas.
Cuando existen síntomas persistentes, pérdida importante de fuerza o sospecha de rotura parcial es recomendable valorar estructuralmente el tendón mediante ecografía y, cuando sea necesario, resonancia magnética.
¿Qué prueba es mejor para estudiar el tendón de Aquiles?
La ecografía musculoesquelética permite valorar de forma dinámica y en tiempo real la estructura del tendón y es una herramienta especialmente útil en consulta.
La resonancia magnética puede aportar información adicional en determinados casos complejos.
La elección de la prueba depende de la sospecha clínica y de los hallazgos obtenidos durante la exploración.
¿Cuándo debería consultar a un especialista?
Es recomendable realizar una valoración cuando:
- El dolor persiste durante varias semanas.
- Existe engrosamiento del tendón.
- Las molestias impiden realizar deporte.
- Hay dolor al caminar.
- Los síntomas reaparecen repetidamente.
- Existe una pérdida importante de fuerza.
- Ha aparecido un dolor brusco durante la actividad.
- Existe sospecha de rotura del tendón.
Una valoración precoz permite determinar el origen del problema y establecer un programa de tratamiento adaptado a las características del tendón y del paciente.